A pesar de la introducción, demasiado densa, presenta Celama como un lugar imposible, en el límite de nuestros sueños.
La historia que va desgranando Luis Mateo Díez son rurales, tiernas, inocentes, antiguas, oníricas...., con un lenguaje rústico lleno de verdades, el paisaje de Celama teje la vida des sus protagonistas, los hace.
El niño que desapareció durante un año, en un día de nieve, que los padres desesperados no encontraban, pero que en sueños "hablaba" con los niños del pueblo.
La de los niños que desaparecieron un día en Celama, se esfumaron, era un día de una gran nevada. Todos los niños del páramo, de distintos pueblos desaparecieron. La sorpresa e incomprensión de padres y vecinos. Las interpretaciones, historias, escusas que surgen entorno a la desaparición. Al final nadie sabe, aunque cada uno cree saber.
O la historia del emigrante, que no fue capaz de tomar un barco a las américas, estuvo años en vigo...y desde allí escribía a su familia, le pedía a otros viajeros que mandaran las cartas desde los sitios más lejanos posibles, mientras el malvivía junto al puerto. No podía soportar defraudarles, se perdió entre las calles y tabernas. Y curiosamente en todas las cartas hablaba del mar, del viaje. Algo que todos conocían.
O la del músico, el acordeonista, que después del baile se dedicaba a consquistar a las casadas. Un día que le tenían retenido todos los hombres en un pajar, fue capaz de convocar a todos los vecinos a bailar entorno al edificio, y así pudo escapar.
Y siempre, omnipresente, el páramo de Celama. La dureza, la sequedad, el olvido.
Cada capítulo es una delicia. La descripción que hace del páramo es absolutamente genial.
"La tumba de los amantes":Me ha encantado. Dos matrimonios de distintos pueblos, con hijos, que en la linde, "hectareas concomitantes" son vecinos de las parcelas.Se enamoran, se buscan, se juntan en un chozo medio derruido de adobe....la pasión de ellos, el desconsuelo de sus parejas, que en una escena se cruzan y se compadecen. Una pasión contra todo, en la pobreza absoluta. ...sus parejas "abocados a la desgracia más que a la indignación".
La historia del mal muerto que pone a la muerte en entredicho...que se escabulle de la muerte.
O "los tributos del agua" como cuando canalizan el agua, que viene de un pantano donde hay un pueblo hundido y también el cementerio....en los pueblos aparecen los muerto enterrados a pedir dinero como impuesto por el agua....que aparecía en los sueños de la gente.
El Rastro de la belleza.
Mezcla dos historia, la de una mujer muy hermosa, culpable de su hermosura porque provocaba que otros en un delirio se suicidaran en silencio. Y la historia de un pastor alemán, muy hermoso y listo, que sin poder renunciar a "lo que es" se dedica a asaltar gallineros y rebaños para matarlos, y una vez muertos ordenar los cadáveres...
Ambos no pueden renunciar a lo que son, y lo que provoca su esencia.
(dos historias mezcladas, saltando párrafos sin entender la conexión entre unos y otros...y que llevan al mismo final)
Lo he disfrutado, es un volver a la tierra, a lo auténtico. Al origen de lo que soy, mi alcarría. Me gusta situar a Celama en el páramo alcarreño. Un escenario sería Valdavellano, un espacio en el páramo, entre horizontes hacia guadarrama y el sur infinito. Son historias que me las imagino en estos pueblos de hombre recios, acostumbrados al hambre.
(Lo terminé de leer en el avión de ida a Taiwan a ver a Carmen y cerrar el círculo con María)