De Alessndro Baricco he leído casi todo después de seda, y he disfrutado en casi todos los libros. Es magistral. Este se lo regalé a Mónica en Navidades. ...ni lo llegó a abrir. Después coincidió que Gonzalo cumplía años, unos días antes hablamos del libro. Quite la primera página dedicada a Mónica y se lo regalé, con otra dedicatoría.
Yo lo he leído en la tablet, y aquí los subrayados que aporto
La historia te atrapa, la vida que corre alrededor de tí, que te atrapa, de la que no puedes escapar, es una visión de nosotros dentro de un torbellino donde nos pasan cosas, y no sabemos si son antes o después, un proceso cíclico en que estamos dentro.
El desarrollo de la obra no es lineal, sólo el principio para presentar al personaje. Después va intercalando narraciones y secuencias de la vida del personaje. En un tiempo que no llega a ser cíclico, como el de Nietzche, ni como el de los antiguos griegos. Es una visión global que no nos pertenece nuestro propio tiempo, sino que somos partes de un todo donde escribimos algunas líneas que no tienen sentido sin el resto. Comprendernos es abarcar toda la realidad, sin llegar a conocerla, solo intuirla. Y así nos explicamos, sin razón, más allá de las emociones y los sentimientos, sólo con la intuición. El encuentro con la bruja es fundamental.
"Todo se recompone, y esta es la vida. Así que no te preguntes si hay un antes o un después, porque solo hay un ahora. Por eso es imposible tener miedo, porque todo ha sucedido ya, y nada terminará nunca".
SIENTO UNA VIBRACIÓN ENTONCES DISPARO
Llevarse las manos a las armas era entonces un reflejo natural, inmediato, como rascarse una llaga
AQUELLOS ESPACIOS QUE YACÍAN MUDOS
espacios antes nunca vistos, tierras de las que no éramos conscientes. Se veían, más allá de la alambrada, al levantar la vista del trabajo. Era lo Intacto. Habitaba en la aparente ausencia del animal humano, y se redondeaba así en un único soplo de maravilla, sangre, esperma y horror. Era fácil percibirlo como una especie de misterio, pero también podía ocurrir que en algunos momentos de epifanía se nos apareciese como un origen, o la meta, en cualquier caso un destino. Parecía estar ahí desde hacía mucho tiempo, con la precisa tarea de esperarnos .
Es así para todo, según descubrí más tarde en el fondo de mis insomnios. Ya hemos estado donde nunca hemos estado, y, de hecho, para ser sinceros, venimos de allí.
Luego aclaró que la primera mitad del trabajo se hace con el ojo; todo el resto, con el alma. Porque a esa distancia el ojo te lleva delante del objetivo, no llega más allá. Es como una inclinación, dijo, sin ser capaz de explicarlo por completo. En cualquier caso, añadió, el alma percibe el momento en que el hombre al que disparas se alinea sin imprecisiones con el cañón de tu arma, y en ese instante percibirás como un aliento fugaz, o un lazo invisible tendido entre tu corazón y el suyo. En ese momento, dispara, concluyó
yo nací un día al borde de lo Intacto, cuando mi padre disparó un tiro de Sharps y me di cuenta de que mi forma de crear sería revelar el misterio apretando el gatillo
TAMBIÉN ESTABAN LOS SALVAJES POR SUPUESTO
Dijo que el azar existe, sí, pero de forma ocasional. Es una variante periférica de lo real. Añadió que, cuando uno ha vivido lo suficiente para comprender, lo que se llega a comprender es que somos segmentos de figuras más grandes. Incapaces de leerlas, vemos sucesos casuales donde, por el contrario, circula el perfil de formas en las que están escritos los nombres del mundo: inmensos pictogramas. Con cierta imprecisión, muchos definen esa escritura –innata al hombre– con la palabra destino .
PERO VOLVIENDO AHORA POR UN MOMENTO
quien mata a un hombre se confunde con él para siempre
SÉ CON EXACTITUD CUÁNDO
No sé por qué, pero a mí me encanta el Místico. Lo ejecuto cruzando el tiro. Con la derecha disparo al blanco de la izquierda, y viceversa. Si uno prueba a hacer ese gesto, tal vez pueda explicarlo. Las líneas de tiro, al cruzarse, conservan en el centro el tercer punto, ese en el que se fija la mirada vacía para verlo todo
Al fin y al cabo, antes de que las cosas se convirtieran en cosas, sostenía Kepler, Dios era geometría en estado puro.
DE REGRESO DEL POBLADO ABSAROKA
Una oscuridad antinatural se precipita sobre nosotros, los relámpagos azotan la negrura y los truenos tienen la sequedad de un Sharps. Me agacho sobre Red porque siento su extraña calma de animal salvaje, erudito de todas las naturalezas malignas, y quiero aprender de él, lo necesito urgentemente. Es hermano mío, en este instante, y le estoy agradecido mientras veo a mi padre alejarse cada vez un poco más dentro de esas murallas de agua, cada cierto tiempo desaparecer y luego reaparecer en su apalusa
Así, de golpe, conozco el hedor putrefacto del miedo, del que me había librado hasta hoy a pesar de haber crecido en una tierra durísima, en medio de vertiginosas soledades y en las penurias más feroces. Me llega fortísimo, como una cuchilla en el vientre. No conozco este torcedor del alma, y me deja fulminado. Instintivamente tiro de las riendas, Red no entiende pero responde a la orden, se pone un poco de lado, corcovea, se detiene, chorrea, humea
Se parece a mí. Debe de tener mi edad, pero es como si hubiera vivido cuotas extra de mundo, en porciones de tiempo que debo de haberme perdido por el camino. Tiene una hermosa forma de ser una única onda con el lomo del caballo: mi madre cabalga así. Lleva flojas las riendas, las sujeta con una mano levantada con elegancia por delante de él, a la altura del corazón
El paso entra dentro de mí, calma mi aliento, alivia la tensión. Los músculos de la cara se me aflojan y es como si una mano de piedra me soltara. Enderezo la espalda, recupero cierto orgullo
Está la tormenta y estamos nosotros. No sé durante cuánto tiempo, el chiquillo y yo, su pequeño apalusa y Red: somos precisión, mundo aparte, plegaria. Es una peregrinación, así que la llevo a cabo sin prisa y sin propósito, mirando apenas a mi alrededor
DE ESA HISTORIA DEL PUEBLO MINERO
La bruja me lanzó una mirada. Luego se echó a reír. El chico aún no ha nacido, dijo. ¿Has oído, Abel? Aún no has nacido. Es solo un soplo de alma que aún no ha encontrado casa, dijo la bruja. Luego se volvió de nuevo hacia mí y me dijo que iba a ser muy doloroso, pero que un día, era una promesa, nacería. Pronunció mi nombre muy lentamente. Abel.
Nuestro libro sagrado, dijo la bruja. Corre hasta el horizonte, y aún corre más allá. Hace siglos, nuestros padres aprendieron a leerlo, y desde entonces nosotros sabemos lo que dice. Ellos dejaron dicho que sería un error tomarlo como una ley, porque no hay leyes, o como un veredicto, porque no hay veredictos. Dijeron que más bien era un canto . Añadieron que no tenía otro propósito que resonar, y en algunos recuerdos más antiguos e impenetrables dejaron la enseñanza última, que dice que el texto no está acabado, y que son los pasos de los hombres, cada día y cada noche, los que lo escriben. Por eso nosotros pasamos por la Tierra ligeros, nómadas, casi invisibles. Somos una mano que escribe. Signos, sobre la Tierra. De una única mano
Como ya lo sabía todo, pasé mucho tiempo olvidando, para deslizarme al otro lado de las cosas, donde por fin tenía algo que aprender. Por eso los hombres que yacen conmigo tienen visiones, y conocen el reverso de sí mismos, donde se encuentra la huella del oso. Tengo cien años, diez, solo uno. Acabo de nacer, pero lo he olvidado. Esta es la historia, Juez. ¿Y la tuya?
Todo se recompone, y esta es la vida. Así que no te preguntes si hay un antes o un después, porque solo hay un ahora. Por eso es imposible tener miedo, porque todo ha sucedido ya, y nada terminará nunca.
PERSEGUIDO POR UNA FRAGATA FRANCESA
muchos años después, hacía tiempo que todo el mundo lo llamaba el Maestro. De vez en cuando se divertía sorprendiendo, en los saloons , acertándoles a los dólares de plata que le tiraban al aire. Le pregunté cómo lo hacía. Disparar a un ruido, eso hasta un niño sabría hacerlo, dijo
Cuando aparecí yo, le interesaba la filosofía. Pasé noches enteras leyendo a Platón, san Anselmo y Spinoza. Yo no entendía nada, pero me quedó algo parecido a la sensibilidad hacia un color determinado. Una cadencia singular en los pensamientos, un acento extranjero en el hablar.
HALLELUJAH TIENE MANOS PEQUEÑAS
Hallelujah tiene manos pequeñas y labios orientales. Ya debo de haber dicho que una parte de mi mente está reservada a la grata e ininterrumpida tarea de saber que ella está ahí. No importa dónde. Pasa por mi vida sin detenerse, es algo que ya sé. Yo soy su hombre, ella es mi mujer. Pasamos sin detenernos, así es como funciona.
No es poesía. Es la realidad. Vivo sabiendo que estoy contigo, y esto cambia las cosas. Si no lo entiendes por ti misma, yo no puedo explicártelo.
Nunca duermo después de haber matado. ¿Y entonces qué haces? Me pudro en mis insomnios. ¿O bien? Busco a una mujer
Pero no tiene nada que ver con matar, tiene que ver con disparar. Cuando disparas empiezas algo que luego tarda mucho en terminar. ¿Entiendes? Sigue. Enciendes algo que luego se apaga muy lentamente, y, cuando arde, arde algo, tienes que darle algo para que arda. Mujeres.
Tú no te tiras a las mujeres, ayudante Crow, ni tampoco a mí. En esos momentos tú te follas a tu mente, tu talento, tus manos en la culata del Colt, la decisión de vivir para disparar, disparar para vivir, toda tu existencia, lo que eres, te lo follas todo de una vez, y solo eso puede arrancarte de tus insomnios, disparar y follar, hasta quedar rendido en una cama.
CUANDO NACIÓ EL ÚLTIMO HIJO ERA UNA NIÑA
mi hermanita no le gustan los hombres, aunque a menudo a los hombres les gusta ella. Es difícil decir qué le gusta. Las matemáticas. Las montañas del norte. Huir. Las Confesiones de san Agustín. Hacer el amor con mujeres. El arte de entrenar a animales depredadores hasta que confíen en ti y estén a tu servicio. El arte, espinoso, de ver el futuro.
DE VEZ EN CUANDO DURANTE LAS NOCHES INSOMNES
De vez en cuando, durante las noches insomnes, puedo ver mi cuerpo tendido sobre un catre de madera, disuelto en un color lívido, ya sin vida. Tarde o temprano ocurrirá. Siempre lo veo marcado por una herida de arma de fuego
Pero la herida vive en nosotros, inencontrable, como una fuerza pura que calla por debajo de la nitidez de la piel, preparándose para acontecer. Aristóteles pensaba que toda la realidad se construía de este modo, no solo el acontecimiento singular de la Herida, y llegó a acuñar una palabra, entelequia , para nombrar esa tensión que desgarraba el mundo entero, su tránsito de intención a cosa. De potencia a acto. En , que en griego significa «dentro». Telos , «propósito». Entelequia
No se ha conocido hasta ahora una forma más refinada de ateísmo.
COLGARÁN A MI MADRE EL PRIMERO DE MAYO EN YUBA
Ese caballo, mi madre lo robó. Un semental. Lo robó, se lo llevó, hizo que preñara a dos yeguas, luego lo liberó en la noche. Cuando lo encontraron ya no era el mismo, dirá el propietario, tres días y tuve que sacrificarlo, vomitaba sangre
Dice mi madre que intentó por todos los medios que le prestaran el semental, incluso se ofreció a pagar la monta, obviamente, pero ese hijoputa la tenía tomada conmigo, dijo durante el juicio, de manera que si uno no quiere razonar, ¿para qué iba a perder más tiempo con él?
Samuel permanece inmóvil siempre tuvo esa idea de que la tierra tenía mucho que devolver, se pasó por caja
pasión es la tierra, pero no en el sentido de los pastos, sino en el de las entrañas, de las vetas, y él las encuentra, no sé cómo lo hace, pero las encuentra, plata, cobre, estaño. Carbón, hierro, zinc.
AUNQUE ESTÁBAMOS LEYENDO A PLATÓN
Aunque estábamos leyendo a Platón –puede que fuera el Banquete , o el Timeo , no lo sé–, de repente el Maestro me dice que pare, con voz seca y terminante, hasta el punto de que la última frase me queda a medias, en vilo sobre la palabra eterno
Creo que ha llegado el momento de hablar del miedo,
has preguntado alguna vez por qué? Por qué no tienes miedo
Un pistolero no tiene miedo de morir, eso es obvio. Tiene miedo de fallar. ¿Sabes de lo que estoy hablando?
Pero el Maestro tiene su mano, que era una mariposa; la tiene entre mi pelo. Con sus dedos me acaricia apenas. Entonces dice: el que dispara sin tener miedo o es un idiota o ha conseguido expulsar el miedo de la superficie de su mundo, enterrándolo en una mazmorra donde está destinado a crecer de forma invisible y feroz. Así que, en realidad, no hay nadie que conozca el miedo como los pistoleros que no tienen miedo.
entonces, ¿por qué estas noches insomnes, y el terror en la oscuridad, cuando no hay nadie que pueda hacerme daño
Son sicarios de un miedo sin fuente, que golpea en el vacío, desde lejos, sin dejarse ver
Hablan una lengua que no hablo y que, pese a todo, comprendo. Son idénticos a mí, pero yo no soy así. Solo la luz del día los dispersa, aunque no logra borrar su huella en mi alma. Que, por tanto, siempre llevo dolorida
SE INCLINA SOBRE MÍ Y ME DICE
Mi madre. Ni siquiera sé lo que estaba haciendo, tal vez llorar, de niño lloraba, sabía hacerlo. No se muestra severa, ni siquiera seria, solo inmensamente tranquila, dice «Ya basta»
lo único que de verdad le importa, sin lo que se moriría de tristeza, gesto por el que la recordaremos, sin entender cómo puede llegar a hacerlo de esa forma, entendiendo aún menos de lo que entendemos ese otro gesto, cuando nos acoge dentro de ella, porque cuando nos acoge dentro de ella viene de pensamientos cercanos y sencillos, pero cuando cabalga, entonces su saber viene de lejos, de siempre, de las raíces de cada detalle y matiz, madre que cabalga igual que yo disparo
Casi no lloró cuando él hizo mutis por el foro. Quiso cavar la tumba por sí sola, en la tierra helada, hasta destrozarse las manos. Veía a lo lejos como un ave de rapiña, nos enseñó a leer. A menudo dice que había nacido en países donde cae la nieve durante todo el año.
Se marchó una mañana, después de habernos reunido alrededor de la mesa. Susurró palabras que no entendimos, y luego se marchó llevándose consigo cuatro caballos, montando a pelo el más hermoso.
ISAAC CAYÓ DESTROZADO POR UNA FIEBRE LENTA
Quiero recordaros lo que hacemos: criamos caballos, cultivamos la tierra. Vendemos lo que no necesitamos en la ciudad. Acumulamos dinero que no gastamos. La naturaleza nos persigue de muchas formas, y vertiginosa nos consume la soledad. Nuestro padre ha muerto, nuestra madre se ha marchado. Este era el sueño de los dos. Ni siquiera hemos sido capaces de salvar a Isaac.
Ahora me parecía un plan sin sentido el de crear una avanzadilla de racionalidad donde todo funcionaba desde hacía milenios según el instinto de las criaturas, la inteligencia de los árboles, la lógica del agua, las leyes de la luz. ¿Qué imaginábamos poder añadir, o corregir, llevando esa capacidad de encadenar pensamientos que tanto fascinaba a Aristóteles y por la que Descartes aún estaba dispuesto a jugarse los huevos? Simplemente estamos buscando un modo de ganar dinero, habría dicho mi padre.
Todos nosotros recomenzamos a partir de un detalle, una circunstancia, una combinación. No se perdió ninguno, ahora puedo decirlo, ni siquiera Joshua, de quien dicen que está loco, y entra y sale de la cárcel. No tienes que preocuparte por mí, me dijo la última vez que lo vi, nací para esto. ¿Para qué? Abrió los ojos como platos, sin decir ni una palabra.
EN AQUELLA OCASIÓN JOSHUA ME REVELÓ UN SECRETO
Joshua me reveló un secreto
razonar sobre antes y después es ilusorio, o como mínimo menos reductivo, porque, si bien de forma oculta, el después siempre precede al antes , al que dócilmente sigue. Se trata de un único movimiento, dijo.
llamaba Home, sostenía, cuando se hizo filósofo, que hablar de causa y efecto era totalmente ilusorio, en realidad las cosas no iban así, de ninguna de las maneras.
Pasaban cosas, eso era todo, y el desconcierto de los humanos tendía hacia la penosa estratagema de regular el tráfico con esa historia de que había causas y efectos, y que las primeras generaban
CORRÍA EL RUMOR DE QUE UN HOMBRE CURABA A LOS LOCOS
Ellos no piensan que las enfermedades sean problemas que haya que resolver, sino que más bien tienden a considerarlas una variante molesta de estar vivos, una forma de expresarse que tiene el cuerpo. Por eso se ocupan mucho tiempo en dejarte enfermo, para que los espíritus malignos que habitan en ti obren como les plazca, no se cabreen y se expliquen bien
CUANDO REGRESÉ ERA VERANO
La verdad es que después del tiroteo de Montague una vida diferente vino a buscarme. Me estaba buscando, me encontró. Todo se volvió más ligero, huidizo y misterioso. A veces lo sufro horriblemente, como un pájaro en la tormenta; otras es como ser luz purísima que no proyecta sombras en el suelo
Antes de disparar lo vi caer, como si ya estuviera todo escrito, pero al contrario, le dije. Creo que me quedé un instante contemplando aquel extraño espectáculo
Por un momento sentí que no había una distinción real entre él y yo, éramos una única curvatura del mundo.
Después de aquel día, solo disparé siete veces más en mi vida
Nunca me ha quitado las pistolas, y siempre encontraréis un rifle metido en mi silla de montar. Pero nunca más acepté la estrella, en ninguna parte, ni tampoco dinero por mi talento
Tenía manos de marfil, en mis tiempos, todos los pistoleros las tienen. Ahora las miro, están llenas de sol y marcadas por el trabajo. Me gustan, son mías
A PROPÓSITO EL JUEZ MACAULEY
yo debería estar aquí para recordaros cómo nuestro hermano Abraham tuvo la grandísima suerte de cruzar el umbral que lo lleva a la eternidad, dejando atrás este mar de putadas que la vida nos dispensa, entre las que está la agotadora necesidad de encontrar algo que comer todos los días, el devastador instinto de enamorarse y la humillante tarea de envejecer hasta el punto de acabar cagándote encima.
ANTES DE ACABAR EN MÉXICO
estaban aquellos páramos al rojo vivo, que atravesé, esculpidos por el sol. La tierra, por regla general, es una pasta viva y grasa, pero allí una especie de violencia la partía en dos cada día, dejando a un lado piedra durísima y al otro polvo sin fin. Los pasos fastidiaban hasta doler, y el aire era harina en los pulmones y en los ojos. En aquella gran luz, no obstante, yo caminaba dichoso , como nunca después he olvidado, y como quizá sabía desde siempre. Me gustaba el aturdimiento, el temblor del horizonte, las distancias desleídas y la perceptible disolución de toda clase de propósito
Es un error esperar algo lineal, como instintivamente nos sentiríamos inclinados a hacer. Es más fácil que el relato de lo que has sido y lo que serás te salga al encuentro como una piel manchada de destellos: charcos dejados atrás por un huracán en fuga. Donde el cielo se refleja.
ASÍ QUE AHORA EN LA NOCHE ALREDEDOR DE YUBA
Todo «accidentes», habría dicho Aristóteles. Él fue uno de los primeros en imaginar lo que de último reside en cada cosa real, por tanto también en nosotros: algo indivisible y perfecto, un punto de necesidad absoluta. En lo que fue más sofisticado que los demás fue en llamar a ese punto «sustancia» –una palabra que no existía–, admitiendo de algún modo que ese punto no existía como pueden existir una manzana, o los truenos, o una mano, sino que existía como movimiento mental, es decir, era un lugar que no se podía tocar, pero que se podía pensar
LLEGÓ ESE HOMBRE UN ANCIANO
Eso especialmente importante que tenía que decirnos era que un hombre puede cambiar de caballo mil veces, pero nunca de silla; y, para que lo entendiéramos, nos mostró la suya
una llama bordada en plata. Con nosotros están las estrellas, añadió, las fuerzas del mar, el canto de los primeros hombres y el espíritu del lobo. Y todo lo fue indicando con el dedo, allí donde el cuero se cuarteaba en las marcas de los bordados dibujados y vagamente arcanos. Decía que nadie sabía cuántas historias contenía aquella silla, ni siquiera él, pero que tal vez fuera ese precisamente el sentido del largo caminar en la vida, descubrir cuántas historias andan con nosotros.
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La vida fluye de todos modos, no nos necesita para hacerlo. Fluye de padres a hijos, en los gestos más estúpidos y en las grandes curvas de la Historia, fluye por todas partes y en todas direcciones. Nosotros tenemos poco que ver, lo hace ella por su cuenta. Si se diera la circunstancia de que se cruzara en vuestro camino, no tengáis miedo. Echadle una mano y disfrutad del espectáculo.
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Es mejor cabalgar, y punto, hay este silencio por todas partes y las cadenas de las montañas lo mantienen todo unido desde lejos. La luz que se desliza hacia el horizonte predica algo que no entiendo, pero mientras tanto acompaña espléndida mi andar. Sigo las huellas en el camino, soy una profecía que se cumple, escoltada por remotos vuelos de pájaros. Uno podría palmarla por la gratitud y por el consuelo. Que este momento nunca me abandone, y se convierta en parte de mí, vida contra la muerte, sangre bajo la piel.