Me lo recomendó Jose, lo he leído en la tablet. Muy bien, me ha gustado.
Sergueich, un apicultor en una "zona gris" del Dombas, las que no pertenecen ni a Rusia ni a Ukrania, en un pueblo donde sólo viven dos personas, antes enemigos pero que la necesidad les ha llevado a soportarse, incluso a confraternizar.
Su vida es triste, monótona, duerme y consume racionados los pocos productos que conserva. Y como en la primera parte del libro es invierno sale al cobertizo a comprobar que sus abejas siguen vivas.
Esta primera parte del libro, vive en una casa destartalada por la guerra y los bombadeos, sólo con lo necesario, y como única distracción tiene salir a ver a su vecino.
En la segunda parte sale de su pueblo, carga en un remolque con sus seis panales de abejas y busca donde colocarlas para que empiecen a producir miel. El primer destino será un pueblo dominado por los rusos donde conoce a una tendera que le servirá de provedora, vendedora de sus productos y amante, la situación aparentemente es ideal pero su aversión a los rusos le distancia y va hacia la península de Krimea a buscar a un antiguo amigo apicultor, debe cruzar la frontera rusa y se enfrenta a una burocracia que le asfixia a él y a la familia de su antiguo amigo. El pareje en la península de Krimea es fantástico, el paraiso para el apicultor, pero la situación política hace que desista y vuelva a su pueblo.
Es una historia aparentemente anodina, sencilla, con personajes básicos, que viven al límite en una franja de guerra, pero con una autenticidad y sencillez que automáticamente te atrapan. Es un personaje sin dobleces, transparente, básico, en un mundo que no entiende y del que se siente superado.
(lo leí en digital, y lo compré para regalárselo a Marijose, la tía de Mónica)

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