Nunca me había pasado...pero estoy tan volcado en Pinilla, Lupiana, la piscina de Altea que el Argos a pasado a ser algo secundario, el primer día que llegué, el pasado domingo, estuve a primera hora en el barco, leyendo, oyendo música mientras se balanceaba por rachas de viento. Es agradable estar leyendo en ese cubículo de madera mientras se balancea, y oyes las jarcias sobre los mástiles.
Desde verano, agosto, no había navegado, viene cuatro días, no estaba Carlos, y no lo llegué a sacar. Carlos le dedica mucho tiempo, mucha ilusión, horas de dedicación, y sentí como el barco lo había hecho suyo, y cómo quedaban pocas cosas mías. En el armario del camarote estaban mis zapatos, dos pares, perfectamente ordenados.
Hace tiempo que no vengo, y cómo no soy autónomo no puedo navegar en él, dependo del todo de Carlos. Y también como en alguna ocasión he las reparaciones que he ido haciendo no estaban bien, o no cumplían sus criterios de perfección me he sentido apartado, incluso ninguneado. Echo de menos esa pasión por navegar, de salir lejos, de mi amor al mar. Reconocido y valorado por todos los que me rodean...¿qué ha sido de aquello?
¿Quizás demasiadas cosas en el corazón? Lupiana, Pinilla, el clarinete, la banda, la bicicleta....y el barco. Demasiadas pasiones, intenciones, gastos que van mermándome. Cosas a las que cuido y atiendo, y estoy permanentemente en alerta para atenderlas. ¿Qué ha sido de mi pasión por navegar?
Ayer por la mañana...liado con la piscina, parece que no ha quedado bien del todo, sigue teniendo la maldita fuga de la superficie....El día anterior habíamos hablado de salir a navegar, pero al poco me envío un captura de pantalla de que las condiciones iban a ser pésimas, a las 10 decidí coger la bici...me apetecía mucho cogerla, e ir por toda la costa hasta Villajollosa,.....hacía mucho tiempo que no la cogía....casi desde Grecia, después de los cambios de rueda, de sustituir el plato...salí despacio hacia Benidorm...llegar a Altea, por las huertas, con un olor a azahar maravilloso, paseo marítimo lleno de gente y de niños (han quitado la prohibición de ir en bici) llegar al Albir...y ya en la carretera de Benidorm, enfialando hacia el Rincón de Lois, la llamada de Carlos para navegar. Lo dude, pero sentí que detrás había un reproche por no querer ir al barco. Deshice el camino tomando las carreteras para llegar a casa, cambiarme y bajar al puerto.
Subí deprisa, me estaban esperando, incluso me llamó para preguntarme si iba, al principio y casi al final como un autómata, quizás por las prisas, navegaba sin fijarme. No me acordaba prácticamente de nada de la maniobra de izar velas, tampoco del motor, había olvidado la secuencia para encender el motor....familiar y extraño, no sentía que era mi barco, en parte me siento ajeno.
Es curioso como ha ido evolucinando esta situación, ya desde Madrid, días antes de venir a Altea tuve esta sensación de extrañamiento, de que había perdido la ilusión. Tambíen porque estos dias viendo que se me está iendo el presupuesto de Pinilla, miro con cierto recelo los gastos mensuales que me supone el barco, unos 250 € al mes....dos mil euros al año. Prácticamente yo pago el amarre y Carlos todas las piezas y complementos que va necesitando y se van rompiendo...
Siento que es algo momentáneo, sólo pasajero, que en la medida en que más esté en cubierta irán otra vez aflorando todos aquellos sentimientos que me han hecho tan feliz. Es cuestión de retomarlo...pero no lo puedo dejar morir.
Desde finales de noviembre no había estado en el barco.....Estuve a mediados de enero, pero sin navegar...






