sábado, 30 de marzo de 2024

24-03-30 Desafección por el barco


 Nunca me había pasado...pero estoy tan volcado en Pinilla, Lupiana, la piscina de Altea que el Argos a pasado a ser algo secundario, el primer día que llegué, el pasado domingo, estuve a primera hora en el barco, leyendo, oyendo música mientras se balanceaba por rachas de viento. Es agradable estar leyendo en ese cubículo de madera mientras se balancea, y oyes las jarcias sobre los mástiles. 

Desde verano, agosto, no había navegado, viene cuatro días, no estaba Carlos, y no lo llegué a sacar. Carlos le dedica mucho tiempo, mucha ilusión, horas de dedicación, y sentí como el barco lo había hecho suyo, y cómo quedaban pocas cosas mías. En el armario del camarote estaban mis zapatos, dos pares, perfectamente ordenados. 

Hace tiempo que no vengo, y cómo no soy autónomo no puedo navegar en él, dependo del todo de Carlos. Y también como en alguna ocasión he las reparaciones que he ido haciendo no estaban bien, o no cumplían sus criterios de perfección me he sentido apartado, incluso ninguneado. Echo de menos esa pasión por navegar, de salir lejos, de mi amor al mar. Reconocido y valorado por todos los que me rodean...¿qué ha sido de aquello?

¿Quizás demasiadas cosas en el corazón? Lupiana, Pinilla, el clarinete, la banda, la bicicleta....y el barco. Demasiadas pasiones, intenciones, gastos que van mermándome. Cosas a las que cuido y atiendo, y estoy permanentemente en alerta para atenderlas. ¿Qué ha sido de mi pasión por navegar?

Ayer por la mañana...liado con la piscina, parece que no ha quedado bien del todo, sigue teniendo la maldita fuga de la superficie....El día anterior habíamos hablado de salir a navegar, pero al poco me envío un captura de pantalla de que las condiciones iban a ser pésimas, a las 10 decidí coger la bici...me apetecía mucho cogerla, e ir por toda la costa hasta Villajollosa,.....hacía mucho tiempo que no la cogía....casi desde Grecia, después de los cambios de rueda, de sustituir el plato...salí despacio hacia Benidorm...llegar a Altea, por las huertas, con un olor a azahar maravilloso, paseo marítimo lleno de gente y de niños (han quitado la prohibición de ir en bici) llegar al Albir...y ya en la carretera de Benidorm, enfialando hacia el Rincón de Lois, la llamada de Carlos para navegar. Lo dude, pero sentí que detrás había un reproche por no querer ir al barco. Deshice el camino tomando las carreteras para llegar a casa, cambiarme y bajar al puerto.

Subí deprisa, me estaban esperando, incluso me llamó para preguntarme si iba, al principio y casi al final como un autómata, quizás por las prisas, navegaba sin fijarme. No me acordaba prácticamente de nada de la maniobra de izar velas, tampoco del motor, había olvidado la secuencia para encender el motor....familiar y extraño, no sentía que era mi barco, en parte me siento ajeno.

Es curioso como ha ido evolucinando esta situación, ya desde Madrid, días antes de venir a Altea tuve esta sensación de extrañamiento, de que había perdido la ilusión. Tambíen porque estos dias viendo que se me está iendo el presupuesto de Pinilla, miro con cierto recelo los gastos mensuales que me supone el barco, unos 250 € al mes....dos mil euros al año. Prácticamente yo pago el amarre y Carlos todas las piezas y complementos que va necesitando y se van rompiendo...

Siento que es algo momentáneo, sólo pasajero, que en la medida en que más esté en cubierta irán otra vez aflorando todos aquellos sentimientos que me han hecho tan feliz. Es cuestión de  retomarlo...pero no lo puedo dejar morir. 


Desde finales de noviembre no había estado en el barco.....Estuve a mediados de enero, pero sin navegar...

miércoles, 27 de marzo de 2024

Guerrero, Leila. Los suicidad del fin del mundo, crónica de un pueblo patagónico.

 

Varios artículos en el País hablaban de esta autora, incluso le han dado una columna al fin del periódico, la que tenía antes Fernando Savater.

No era demasiado largo para adentrarme en la autora y comenzar a leerla. Dice que no es una novela sino una crónica. Va una ciudad inóspita, apartada y lejos de todo, parece que cuando llega se queda encerrada, incluso hay una huelga que no les deja salir. 

Junto a Las Heras hay pozos petrolíferos, y sus habitantes se dedican a ese trabajo. Duro, inhóspito, siempre al aire libre, lluvia, viento, frío...los hombres se vuelven duros, fríos.

Y junto a ellos las familias que han traído a este páramo azotado siempre por el viento. Una ciudad de gente de fuera, que al final eligen como refugio, pero que nadie se siente de allí.  Lo único que prevalecen son bares perdidos y prostíbulos de putas huidas. Y en las familias los jóvenes perdidos, llenos de sueños rotos.

Una extraña episemia asola al pueblo, es el número de suicidios. Suicidios de gente jóven, sin motivos, con proyectos. Pero con sueños rotos.

La novela, perdón la crónica, es una sucesión de entrevistas con personajes del pueblo, con familiares de los suicidas. Aparentemente todo bien, extrañados por el número, pero incapaces de contar su número, de tener una crónica precisa...todo se diluye. 

Pequeños capítulos de 10, 15 páginas donde va narrando cada historia, cada desolación. La descripciones que hace Leila son precisas, ajustadas, sin aditivos. No es un libro para leer de un tirón....es necesario procesar. Capítulos cortos de historias particulares con el mismo denominador común la frustración. Historias de vidas rotas, partidas...historias de pobres que no son capaces de superar su inferioridad, que se revuelven en el lodo detrás de cada decisión. Las Heras es una ciudad de vidas rotas, de sueños rotos. Y de ahí los suicidios....todos han llegado buscando su última oportunidad, y no la encuentran.

El fina, el último capítulo de tres páginas ahonda en ese abandono. El número ingentes de suicidios no sale en las noticias nacionales de Argentina, en cambio si sale una noticia de cinco japoneses que se han suicidado inhalando CO2.....desolador.


domingo, 24 de marzo de 2024

Lucas, Antonio. Los desengaños.

 

 Comencé a leerlo, con su libro "Buena Mar", que me encantó. Y donde la descripción que hacía del mar era maravillosa, me animó a buscar más bibliografía en la red. Y era poeta. 

De echo el libro "buena mar" tiene muchos vestigios de poesía. Descripciones de paisajes y tormentas muy buenas. 

Había varios libros donde elegir, elegí este que tenía el premio Loewe, ya he leído algunos premiados y están bien. 

También le sigo en el Mundo, donde escribe. Pero me da la sensación de que es un "verso libre" sus artículos rezuman bastante izquierda en un periódico que muchos de sus columnistas son muy fachas. Cuando escribe un artículo tiene una recua de comentarios animándole a irse del periódico.


Está escrito cuando tiene 37 años. La segunda poesía "Querella" termina:
"Que nunca sea el recuerdo de un nunca pudo ser".


Son unos versos en busca de sentido, angustiados, verdaderos. 
"ser jovern es ver reinar el día.
y esperar la madrugada camuflado de alegría"

Después de reafirmarse pasa al verso "Crisis"

"fingir que nuestra vida
no es una rueda de obediencia
que no lo es el silencio.
Ocultar que noa antecede la maldad a la Historia"

El poema en prosa "herencia" me ha gustado mucho

"Y ése es el milagro. aceptar que un hombre pasa por la tierra sin más mercancia que su paso"

"La vida no lo es todo. Ni el hombre una tensión definitiva. su magnitud es la molienda y las cosechas. Los manojos de llaves. La mecánica del pan. El deseo exaltad. Las últimas cenizas. oo que viene del zumbido, de la siembra, de las minas. Lo que no nos pertenece...."


Al final he desistido de la lectura, es demasiado trascende, global. Habla de todo y de nada, en una queja permanente, demasiado lírico me pierdo.

La poesía tiende a pecar de hablar de lo general, del hombre de la amistad, del dolor.....contraponiendo metáforas e imágenes que se van perdiendo en lo general del relato. Me gusta lo concreto, la descripción precisa de ese momento, de esa imagen, de ese objeto....Por eso me gusta tanto Margarit, porque es un desubridor, y arrebata instantes al tiempo. 

El castillo de Lindabridis, Calderón

 

En el teatro de la Comedia, por la Compañia Nacional de teatro Clásico.

Una función de última hora que me acompaña Mónica, le resultó un poco aburrida. Pobre, es capaz de acompañarme en todos estos escarceos. 

Una pequeña operata del siglo XVII, que se ríe de los libros de caballerías, llevando a los personajes al absurdo. Linda Bridis busca un caballero que luche contra su hermano para heredar de su padre. Lo busca en tierras lejanas, ha hecho volar su castillo para buscar sus paladines. El valor de los pretendientes, los celos que provoca en una amante, y un monstruo que sale de las entrañas de donde ha aterrizado su castillo hacen una comedia de enredos y divertimentos.

Y todo con música, dos músicos, una contrabajo, y un polifacético flautista que toca muchos tipos de flauta, increibles algunas. Con sonoridades extrañas y divertidas. 

Los diálogos en verso la hacen algo pesada, pero divertida. Pobre Mónica!

domingo, 10 de marzo de 2024

weinberg, Mieczyslaw, La pasajera.

 


Entrada de abono, y como siempre me cuesta encontrar acompañante, en un principio se lo propongo a Jose, pero da la callada por respuesta. Después se lo ofreceré a Gaby, de Valdavellano, por lo visto le encanta la ópera, y la oye sólo en su refugio del pueblo. Su compañía, un privilegio.

Me ha impresionado, y como nunca me ha dejado atornillado en la butaca al final. Dos escenarios, las terrazas de un crucero, y el campo de concentración de auschwitz. Una pasajera, antigua oficial de las SS, jefa del campo, se encuentra con una antigua prisionera a la que había mandado a prisión y sobrevivió. El impacto del encuentro, la mirada hacia atrás contemplando todas las atrocidades que llegó a hacer.

La prisionera, una líder entre las reclusas, tiene un amor en el campo, un violinista. En encuentro, el descubrimiento de ese amor le da un poder a la supervisora que lo utilizará contra ellos. Por eso su vergüenza al encontrarla.

La música nada melódica está echa de sonidos estridentes que acompañan a los prisioneros, y van enriqueciendo el relato. Melodías cortas que se cruzan, entre ellas el clarinete con el oboe. Y l

Adictos. "Jugando a ser Dioses". Lola Herrera.

 

Lo más relevante de la función de teatro es que actuaba Lola Herrera. El resto sobra...ni el guión, ni el escenario, ni los diálogos, el tema excesivamente manoseado merecían la pena.

Pero el personal que acude, no acude a otra cosa que a ver a la gran protagonista, que parece que vive en las tablas por la inercia.

Una científica, una prestigiosa psiquiatra y una periodísta, frente a la gran amenaza del gobierno que quiere controlar todas las vidas, "jugando a ser dios". El resto previsible. Díalogos a dos, poco elaborados, predecibles, simplones. 

Fuí un sábado lluvioso con Carmen Madre (le gustaba mucho ver a Lola Herrera) con Marina y Mónica. Lo mejor el pulpo y el bacalao que tomamos despues en la Pulpería Victoria, que nos había enseñado Fernando Cano. 

Siento como me voy alejando de mi suegra, continuamente con comentarios políticos casposos, es una pena....menos mal que ya no me afectan. 

sábado, 9 de marzo de 2024

Beauvoir, Simone. Una muerte muy dulce.

 Beauvoir, Simone. Una muerte muy dulce.



Simone nos describe y narra la muerte de su madre. Desde que tuvo los primeros síntomas, parece que se había roto el fémur hasta que descubren que tiene un cáncer terminal y está ingresada en el hospital 30 días.

30 días que sirven para reconciliarse con ella. Simone a partir de renunciar a la fe, había tenido un encontronazo con ella muy fuerte, y se habían alejado, incluso asume que su madre la temía. En una ambivalencia de amor odio, orgullo por ser una escritora de éxito, y pesadumbre por vivir sin casarse con Sartre, y renunciar a su fe.


La descripción de todo el proceso es muy detallado, quizás excesivo, pero en ese proceso se va moviendo la autora, va reconociendo a su madre, y se van perdonando. En esta descripción también presenta a su madre como una mujer resignada, obediente a un marido que la desdeñaba, 


La «mamacita querida» de mis diez años ya no se diferencia de la mujer hostil que oprimió mi adolescencia; las he llorado a ambas al llorar a mi madre vieja”


Nos cuenta, junto a la descripción de cada visita, la relación que tuvo con ella, y como se fueron apartando, como la despreciaba de adolescente, quizás sintíéndose intimidada por la inteligencia de Simone.


No condeno a mi padre. Es bien sabido que en el hombre el hábito mata el deseo. Mamá había perdido su primitiva frescura y él su fogosidad


Cuenta la vida de su madre de manera descarnada, quizás demasiado fría, presentando a una mujer desalentada, agotada, aburrida, en un matrimonio perdido….


La enfermedad había quebrado su caparazón de prejuicios y pretensiones: quizá porque ya no necesitaba de esas defensas. 


También vemos como la madre ha ido transformándose, cambiando. Parece que frente a la muerte todo lo accesorio sobra, sólo lo importante. Y así se presenta, dejando atrás su pasado y viviendo sólo el presente, esas tardes. Esos momentos que pasa con sus hijas y hace que se reconcilien. Otro elemento es como una convalecencia tan larga hace descargar a las hijas el abandono al que tenían a su madre, a la que ya no visitaban de manera frecuente…


Esa experiencia de “abandono de las defensas” también se convierte en una reflexión sobre la muerte, sobre el fin al que tendremos todos que acercarnos. Vivir la muerte de alguien es ir preparándose para morir, aprendiendo a morir. 


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Quizás la reflexión que pueda hacer de esta obra de Beauvoir sería hacer yo un ejercicio parecido con mi madre. Siento que se me va, que cada vez es más viejecita….Una reflexión abierta sobre ella, lo que ha significado, lo que recuerdo…con mi memoria de pez quizás sería un buen ejercicio, y también de mi padre. 


#libros

miércoles, 6 de marzo de 2024

24-03-06 Valdeavellano con Jose

 Hace tiempo quería que Jose viera Pinilla, y él quería acercarse a ver a Gabi a Valdeavellano. Ayer fue el día, también aprovechamos para cenar con Pedro Pardo y Luis Fran. Hacía tiempo que no les veíamos.

Quedamos por la mañana en casa en Madrid, jose venía en coche, y cogimos el Chevrolet. Ya eran las 10,30 cuando salimos. Primero nos acercamos a Viveros Sánchez, quería regalarle unos árboles para que los pusiera al lado de su casa del Escorial, en la nueva, la que está en la parte baja. Y de paso completar la compra de este año mía. Por el poco entusiasmo que mostró, desistí comprarle cualquier árbol...más bien parecía una idea mía que no llegaba a secundar. Le había propuesto plantar al lado de su casa, ahora es un terreno abandonado con unos árboles blandos que pueden cortar en cualquier momento. Mi propuesta era plantar algo con más enjundia que con el paso de los años no se le atrevieran a cortarlos, de hoja caduca para que le dieran sombra en verano y luz en invierno.

Yo compré 15 adelfas a 4,30 €, y tres encinas a 7€. Que estaban muy bien, de más de un metro de altas, con muy buenas de forma. Un sólo vástago fuerte y recto.

Después Pinilla, lo estuvimos viendo...y dándome ideas. Lo fundamental es buscar por dónde van las tuberías de desagüe, no está claro, y cuando Joaquín ha dejado la manguera correr ha inundado el salón. Esta próxima semana tengo lío...

Comimos con Gabi en su casa de Valdavellano. Ya jubilado se dedica a reformar y construir una parcela que tiene fuera del casco urbano. Hace y deshace de manera caótica, con varios frentes abiertos que va abriendo y cerrando según el estado de ánimo de cada día. De construcción tosca, primitiva, improvisada va levantando muros y vallas. Un trabajo herculeo por lo solitario y los medios con los que lo hace, sólo sus manos, su tenacidad y la poca inspiración. Gabi nos lo va contando de manera apasionada, con detalle, sin olvidar nad. Como va cavando los hoyos, sacando piedras, rellenándolos de hormigon y piedras para colocar una viga-cargadero de poste. La parcela se le está extendiendo va comprando y levantando empalizadas, aunque se dice dueño de todo lo que le rodea: sólo el lo pisa y disfruta, incluso poda y cuida parcelas colindante. Un proyecto que abarca su mirada, las encinas que bordean parcelas, los campos donde empieza a despuntar el cereal y el horizonte que se pierde entre maleza y rocas.


Exposiciones aderezadas con incursiones exotéricas de astros y símbolos que se reparten por aquí y por allí. Todo llega a tener un significado: esa piedra, la encina que retoña, aquel muro que levantó su padre, tres cantos superpuestos que tiran los gatos y el diariamente vuelve a colocar, "los símbolos los reconstruyes día a día". El tiempo no tiene calendario, tiene estaciones y lunas que él va anotando en una pequeña pizarra. Un profeta del sincretismo que mezcla a Epicuro con San Juan de la Cruz. Con un lenguaje en el que mezcla expresiones y términos sin saber a qué se refieren. Al principio perplejidad, pero cuando dejas de encasillar términos todo comienza a fluir.

Pasamos a la habitación dónde vive, de una sobriedad que excede a un cartujo. Con lo mínimo. Todo ordenado en muebles desechados de oficina. Una estufa de hierro cuadrada, destartalada, oxidada con el cristal oscurecido, que rezuma humo. También nos explica su técnica de encendido, con guantes de latex sobre ramillas que ha cortado minuciosamente, antes nos había explicado cómo del tronco cortado no solo utiliza el tronco, sino que con unas pequeñas tijeras va desmenuzando todo. El encendido no es instantáneo sino que tiene que ir introduciendo tablas y troncos para darle viveza. Sobre una pequeña parrilla coloca filetes de lomo que no llegan a calentarse, también tiene panceta, pero el exceso de viandas le hace guardarlas. Vamos tomando trozos de chorizo picante que hemos traído con un vino de Pioz, que bebemos en unos vasos blancos de cerámica, y unas olivas desnudas. También hay una sopa que borbotea en una placa de inyección en otra mesa, lleva desde la mañana, aderezada con las "verduras del día". 

La comida rústica y sobría, acompañada con alcachofas "quemadas" en la estufa es extraña como mínimo. Pero el entusiamos, la verborrea y el exoterismo con lo que mezcla todo hace genial la comida. Me sigue llamando poderosamente la atención la sobriedad. 

Tiene una estantería llena de carpetas con nombres de personajes históricos, corrientes filosóficas, pintores, músicos...Como dice que todo el día se dedica a oír postcast y audiciones de libros y obras creo que son resúmenes de libros, conferencias, reflexiones que ha ido acumulando. Le pido poder ver alguno, el de "pensadores filosóficos" y me muestra una carpeta de anillas de fundas de plástico, donde en cada una hay la foto de un autor...Aristóteles, Platón, Epicurao....incluso repetidos....pero solo fotos. No salgo de mi asombro. 

Jose me había hablado de que tenía una parcela en las afueras del pueblo donde se estaba construyendo una casita, y donde había plantado algunos árboles. Insisto para que nos lleve y la veamos....Nos lleva en su Lancia, el más bajo de la gama, y de ningún lujo, el más sobrio....lo tuvieron que traer de Rumania, tan sobrío no había en España. El coche trota entre un camino de pedregales y pendientes, nos lleva con soltura....¿para qué más? La parcela es un despropósito de cipreses plantados aquí y allá, de encinas recuperadas, y de almendros silvestres, pero cada árbol tiene su historia, cuando lo plantó, cómo lo regó...todo minuciosamente relatado y archivado en una memoria prodigiosa que recuerda la historia de los árboles, y fechas históricas que no llega a comprenderlas..... Nos enseña un cuchitril imposible donde quería vivir antes de la muerte de su padre. Y otro que acaba de hacer para dejar el tractor...Toda la parcela con surcos zigzageantes que van de aquí para allá sin saber muy bien porqué. 

El sitio precioso sobre el valle del Tajuña, rodeado de encinares, olivos y tierras de cereal entre laderas,  y montones de piedras. 



Salimos ya de noche, se habían acercado Jose Cabellos y uno de lupiana, "el pesado", que polarizan toda la conversación y de los que Gaby huye de contar cualquier detalle que no sea anecdótico. Parece que hemos sido elegidos para comentarnos el "verdadero sentido" de todo lo que hace. Salimos a Guadalajara, no llegamos a parar en Lupiana. Hemos quedado a cenar con Pedro Pardo y Luis Fran en el Paseo de San Roque. LLegamos pronto y paseamos...pensando en comprar unas pipas para hacer tiempo. Guadalajara como siempre desangelada, poco cuidada, sensación de abandono. 

Mientras paseamos recuerdo aquel día, yo con 14 años, Jose con 9, donde nos encontramos en la Concordía, en el mismo paseo. Yo acababa de entrar en el seminario, eran mis primeros dias, y mis primeras salidas. Era fin de semana y habíamos bajado a dar un paseo a la concordía. Quedamos los dos. Yo me había ido de casa, habíamos estado separados varias semanas, nos encontramos y no fuimos capaces de hablar. Compartimos una bolsa de pipas,....de vuelta ya al seminario por "la Amparo" subí llorando. 

La cena muy bien con Pedro y Luis Fran...


Onfray, Michael. Teoría del viaje.