miércoles, 6 de marzo de 2024

24-03-06 Valdeavellano con Jose

 Hace tiempo quería que Jose viera Pinilla, y él quería acercarse a ver a Gabi a Valdeavellano. Ayer fue el día, también aprovechamos para cenar con Pedro Pardo y Luis Fran. Hacía tiempo que no les veíamos.

Quedamos por la mañana en casa en Madrid, jose venía en coche, y cogimos el Chevrolet. Ya eran las 10,30 cuando salimos. Primero nos acercamos a Viveros Sánchez, quería regalarle unos árboles para que los pusiera al lado de su casa del Escorial, en la nueva, la que está en la parte baja. Y de paso completar la compra de este año mía. Por el poco entusiasmo que mostró, desistí comprarle cualquier árbol...más bien parecía una idea mía que no llegaba a secundar. Le había propuesto plantar al lado de su casa, ahora es un terreno abandonado con unos árboles blandos que pueden cortar en cualquier momento. Mi propuesta era plantar algo con más enjundia que con el paso de los años no se le atrevieran a cortarlos, de hoja caduca para que le dieran sombra en verano y luz en invierno.

Yo compré 15 adelfas a 4,30 €, y tres encinas a 7€. Que estaban muy bien, de más de un metro de altas, con muy buenas de forma. Un sólo vástago fuerte y recto.

Después Pinilla, lo estuvimos viendo...y dándome ideas. Lo fundamental es buscar por dónde van las tuberías de desagüe, no está claro, y cuando Joaquín ha dejado la manguera correr ha inundado el salón. Esta próxima semana tengo lío...

Comimos con Gabi en su casa de Valdavellano. Ya jubilado se dedica a reformar y construir una parcela que tiene fuera del casco urbano. Hace y deshace de manera caótica, con varios frentes abiertos que va abriendo y cerrando según el estado de ánimo de cada día. De construcción tosca, primitiva, improvisada va levantando muros y vallas. Un trabajo herculeo por lo solitario y los medios con los que lo hace, sólo sus manos, su tenacidad y la poca inspiración. Gabi nos lo va contando de manera apasionada, con detalle, sin olvidar nad. Como va cavando los hoyos, sacando piedras, rellenándolos de hormigon y piedras para colocar una viga-cargadero de poste. La parcela se le está extendiendo va comprando y levantando empalizadas, aunque se dice dueño de todo lo que le rodea: sólo el lo pisa y disfruta, incluso poda y cuida parcelas colindante. Un proyecto que abarca su mirada, las encinas que bordean parcelas, los campos donde empieza a despuntar el cereal y el horizonte que se pierde entre maleza y rocas.


Exposiciones aderezadas con incursiones exotéricas de astros y símbolos que se reparten por aquí y por allí. Todo llega a tener un significado: esa piedra, la encina que retoña, aquel muro que levantó su padre, tres cantos superpuestos que tiran los gatos y el diariamente vuelve a colocar, "los símbolos los reconstruyes día a día". El tiempo no tiene calendario, tiene estaciones y lunas que él va anotando en una pequeña pizarra. Un profeta del sincretismo que mezcla a Epicuro con San Juan de la Cruz. Con un lenguaje en el que mezcla expresiones y términos sin saber a qué se refieren. Al principio perplejidad, pero cuando dejas de encasillar términos todo comienza a fluir.

Pasamos a la habitación dónde vive, de una sobriedad que excede a un cartujo. Con lo mínimo. Todo ordenado en muebles desechados de oficina. Una estufa de hierro cuadrada, destartalada, oxidada con el cristal oscurecido, que rezuma humo. También nos explica su técnica de encendido, con guantes de latex sobre ramillas que ha cortado minuciosamente, antes nos había explicado cómo del tronco cortado no solo utiliza el tronco, sino que con unas pequeñas tijeras va desmenuzando todo. El encendido no es instantáneo sino que tiene que ir introduciendo tablas y troncos para darle viveza. Sobre una pequeña parrilla coloca filetes de lomo que no llegan a calentarse, también tiene panceta, pero el exceso de viandas le hace guardarlas. Vamos tomando trozos de chorizo picante que hemos traído con un vino de Pioz, que bebemos en unos vasos blancos de cerámica, y unas olivas desnudas. También hay una sopa que borbotea en una placa de inyección en otra mesa, lleva desde la mañana, aderezada con las "verduras del día". 

La comida rústica y sobría, acompañada con alcachofas "quemadas" en la estufa es extraña como mínimo. Pero el entusiamos, la verborrea y el exoterismo con lo que mezcla todo hace genial la comida. Me sigue llamando poderosamente la atención la sobriedad. 

Tiene una estantería llena de carpetas con nombres de personajes históricos, corrientes filosóficas, pintores, músicos...Como dice que todo el día se dedica a oír postcast y audiciones de libros y obras creo que son resúmenes de libros, conferencias, reflexiones que ha ido acumulando. Le pido poder ver alguno, el de "pensadores filosóficos" y me muestra una carpeta de anillas de fundas de plástico, donde en cada una hay la foto de un autor...Aristóteles, Platón, Epicurao....incluso repetidos....pero solo fotos. No salgo de mi asombro. 

Jose me había hablado de que tenía una parcela en las afueras del pueblo donde se estaba construyendo una casita, y donde había plantado algunos árboles. Insisto para que nos lleve y la veamos....Nos lleva en su Lancia, el más bajo de la gama, y de ningún lujo, el más sobrio....lo tuvieron que traer de Rumania, tan sobrío no había en España. El coche trota entre un camino de pedregales y pendientes, nos lleva con soltura....¿para qué más? La parcela es un despropósito de cipreses plantados aquí y allá, de encinas recuperadas, y de almendros silvestres, pero cada árbol tiene su historia, cuando lo plantó, cómo lo regó...todo minuciosamente relatado y archivado en una memoria prodigiosa que recuerda la historia de los árboles, y fechas históricas que no llega a comprenderlas..... Nos enseña un cuchitril imposible donde quería vivir antes de la muerte de su padre. Y otro que acaba de hacer para dejar el tractor...Toda la parcela con surcos zigzageantes que van de aquí para allá sin saber muy bien porqué. 

El sitio precioso sobre el valle del Tajuña, rodeado de encinares, olivos y tierras de cereal entre laderas,  y montones de piedras. 



Salimos ya de noche, se habían acercado Jose Cabellos y uno de lupiana, "el pesado", que polarizan toda la conversación y de los que Gaby huye de contar cualquier detalle que no sea anecdótico. Parece que hemos sido elegidos para comentarnos el "verdadero sentido" de todo lo que hace. Salimos a Guadalajara, no llegamos a parar en Lupiana. Hemos quedado a cenar con Pedro Pardo y Luis Fran en el Paseo de San Roque. LLegamos pronto y paseamos...pensando en comprar unas pipas para hacer tiempo. Guadalajara como siempre desangelada, poco cuidada, sensación de abandono. 

Mientras paseamos recuerdo aquel día, yo con 14 años, Jose con 9, donde nos encontramos en la Concordía, en el mismo paseo. Yo acababa de entrar en el seminario, eran mis primeros dias, y mis primeras salidas. Era fin de semana y habíamos bajado a dar un paseo a la concordía. Quedamos los dos. Yo me había ido de casa, habíamos estado separados varias semanas, nos encontramos y no fuimos capaces de hablar. Compartimos una bolsa de pipas,....de vuelta ya al seminario por "la Amparo" subí llorando. 

La cena muy bien con Pedro y Luis Fran...


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