Lo más relevante de la función de teatro es que actuaba Lola Herrera. El resto sobra...ni el guión, ni el escenario, ni los diálogos, el tema excesivamente manoseado merecían la pena.
Pero el personal que acude, no acude a otra cosa que a ver a la gran protagonista, que parece que vive en las tablas por la inercia.
Una científica, una prestigiosa psiquiatra y una periodísta, frente a la gran amenaza del gobierno que quiere controlar todas las vidas, "jugando a ser dios". El resto previsible. Díalogos a dos, poco elaborados, predecibles, simplones.
Fuí un sábado lluvioso con Carmen Madre (le gustaba mucho ver a Lola Herrera) con Marina y Mónica. Lo mejor el pulpo y el bacalao que tomamos despues en la Pulpería Victoria, que nos había enseñado Fernando Cano.
Siento como me voy alejando de mi suegra, continuamente con comentarios políticos casposos, es una pena....menos mal que ya no me afectan.

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