Entrada de abono, y como siempre me cuesta encontrar acompañante, en un principio se lo propongo a Jose, pero da la callada por respuesta. Después se lo ofreceré a Gaby, de Valdavellano, por lo visto le encanta la ópera, y la oye sólo en su refugio del pueblo. Su compañía, un privilegio.
Me ha impresionado, y como nunca me ha dejado atornillado en la butaca al final. Dos escenarios, las terrazas de un crucero, y el campo de concentración de auschwitz. Una pasajera, antigua oficial de las SS, jefa del campo, se encuentra con una antigua prisionera a la que había mandado a prisión y sobrevivió. El impacto del encuentro, la mirada hacia atrás contemplando todas las atrocidades que llegó a hacer.
La prisionera, una líder entre las reclusas, tiene un amor en el campo, un violinista. En encuentro, el descubrimiento de ese amor le da un poder a la supervisora que lo utilizará contra ellos. Por eso su vergüenza al encontrarla.
La música nada melódica está echa de sonidos estridentes que acompañan a los prisioneros, y van enriqueciendo el relato. Melodías cortas que se cruzan, entre ellas el clarinete con el oboe. Y l

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