La compra.
Me emocioné. Me encantó, y no pude de dejar de dar vueltas y vueltas a la casita y la parcela. Fue un amor a primera vista.
La vendía Alfredo, el marido de Blanca, la alcaldesa. Quedé con él y Mónica un domingo lluvioso de mayo para verla. La casa por dentro no era nada, un dormitorio desproporcionado, un baño mínimo, sin ducha, la ducha estaba fuera, detrás de la casa, llena de artilugios que nunca había utilizado, parecía todo listo para estrenar, aunque dentro todo era bastante desolador.
Contacté con Nati, de Zaragoza. Tiene, creo, dos hijas, una en Kubai, y otra una abogada superagresiva, incisiva, y muy lista con despacho en la castellana. Con ella quedé un día para hacer el contrato de arras. En la negociación me precipité, podía haber aguantado más y sacar mejor precio.....pero durante la semana que hablé y la que concreté el precio no pude llegar a dormir....Le dí, lo que me pedía, 50.000€. Ella pagaba el notario, que le debió costar gratis porque era con el que trabajaba la hija...un desastre. Siempre me queda la duda de que podía haber tenido mejor precio...
Antes de la visita, celebramos mi cumpleaños en Lupiana, y fui con todos los Escalona a verla....a todos les encantó. Lo que fue un apoyo esencial, parecía que el sitio tenía la magia y la fuerza que yo detectaba. También había ido varias veces con Mónica a pasear por la zona, a Mónica también le gustó.
El proyecto para cuando me jubilara estaba empezado. Faltaban dos años, septiembre del 23.

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