Apareció en una selección de El País como mejores libros del años...me lo bajé y comencé a leer....me enganchó.
La descripción que hace de los personajes genial. Especialmente de Helen, como la va diseccionando a lo largo de toda la novela...la niña autodidacta que hablaba varios idiomas aprendidos mientras viajaban por Europa, y leía....leía. Y que adoraba la soledad.
La novela, la primera parte, la cuenta un narrador, describiendo como evoluciona la vida de Benjamin Rask y la de Helen. Su enfermedad, el tratamiento en Suiza, los médicos...y como murió. Que el hipercontrolador financiero no pudo evitar....
La segunda parte, da un giro radical, al principio es difícil de seguir. Parece que Benjamin Rask comienza a contar la vida de su familia, la relación con Helen, su enfermedad....pero con nombres cambiados. Como si fueran otros, tienes dudas de poder llegar a identificarlos. Una visión fría, triste, casi telegráfica.
La tercera parte "Recuerdos de unas memorias", parece aclarar todo este galimatías. Es el escrito de Ida Partenza, una italiana a la que Bevel contrata para hacer una autobiografía de su mujer. La idea es escribir otra diferente a la que ha aparecido en la primera parte del libro, escrita por Harold Vanner. Bevel cree que mancilló el nombre de su mujer, por esta razón contrata a Ida para contrarrestar aquella. El propio Bevel se la va a dictar, la elige para que escriba el libro sobre su mujer.
Esta tercera parte consistirá en al relación que tienen entre ambos. Y como va recreando la vida de Bevel y su mujer.
La última parte a la que llama "futuros" son anotaciones que ha encontrado Ida en unos archivos sobre su vida y sus escritos. La idea que aparece es una mujer muy enferma pero muy muy inteligente que llega a enseñar a su propio marido a invertir y que es la protagonista, en secreto, de todos sus logros. Una visión completamente diferente de todas las anteriores.
Estos cambios de enfoque hace que en una novela existan muchas novelas, muchas maneras de acercarse a la misma realidad, que no es otra que la vida de Mildred. Una imagen muy poliédrica, desconcertante.
La última parte, cuando aparece el personaje de Ida, es toda una nueva visión de New York, desde un barrio italiano, y desde otra clase social completamente diferente. El personaje de la secretaria-escritora es delicioso, vital, ocurrente, te identificas rápidamente con él.
Muy bien la novela, quizás la duda, es ¿realmente fue la mejor del 23?


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