martes, 13 de agosto de 2024

Belli Gioconda, escándalo de miel

 Premio Reina Sofía de Poesía iberoamericana del 23, fue un regalo de las navidades de Beatriz cuñada, una antología. Lo comencé a leer en marzo y comencé a alucinar.

Me descargue este, que era una antología poética de la autora, y sigo alucinando, es como descubrir un mundo íntimo, personal, indescifrable para mí que nunca había llegado a imaginar: la mujer. Una mujer fuerta, sexuada, llena de pasiones, que me sorprende una y otra vez leyéndola. 


Una lectura fascinante, llena de matices de vida, de fuerza. 

Creo que esta lectura me está dando una imagen diferente de la mujer, desde su sexualidad, la manera de expresarse, su visión de su cuerpo. 

Poemas sobre ser madre, la menopausia (las hormonas), el embarazo, la imagen de "mujer buena" que la determina. 

El otro libro de poesía "parir el alba" es más político, este es más íntimo. Hay poesías que están repetidas. 

Si los primeros poemas estaban llenos de fuerza y sensualidad, los últimos se van perdiendo en digresiones sobre su vida, sobre el futuro. Con un aspecto más político. Managua, Nicaragua está siempre presente, es su gran ausencia, volver. 

Y una lucha por no decaer en la utopia, en los sueños, por no hacerse convencional. Es la mujer que fue, que ahora no es, pero que lucha por aquella Gioconda que se siente perdida. Perdida en las nuevas tecnologías, en las redes en la informática, y así lo transcribe una y otra vez, en textos que al final presenta en prosa. Qué dificil es escribir en corto, sin muchas palabras, solo con lo esencial, cuando los versos no salen, y quieren salir. "perdida frente a la pantalla del ordenador".

Pero ahí sigue luchando con las palabras para hacerse visible, y no perderse en el pasado. 

(Tengo que hacer subrayados más largos....sin miedo)

(Este invierno he leído bastantes mujeres poetas....con este libro  lo dejo...voy a otro lugar....)

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Ah! Señores; no saben ustedes cuánta delicia esconden los cuerpos otoñales cuánta humedad, cuánto humus


cuánto fulgor de oro oculta el follaje del bosque donde la tierra fértil se ha nutrido de tiempo

Para esto me servirá la madurez para adentrarme más allá del verdor y ver y amar sin miedo la totalidad: la podredumbre igual que la gloria

La vida me demanda otro rostro Quitarme la máscara de infancia Gritar.


Las mujeres nos sentimos culpables por envejecer, como si pasada la juventud de la belleza, apenas nos quedara que ofrecer, y debiéramos hacer mutis; salir y dejar espacio a las jóvenes, a los rostros y cuerpos inocentes que aún no han cometido el pecado de vivir más allá de los treinta o los cuarenta—

Después de todo, el alma, afortunadamente, es como el vino. Que me beba quien me ame, que me sabore

Habito un espacio largo y delgado un cañón labrado por aguas milenarias al fondo de altas paredes cuya piel refleja varias edades geológicas.


ELOJ DE ARENA


Por primera vez me di cuenta que estaba sola; mi mente confinada a un solo cuerpo. Mi mente sabiéndose


Va pasando el tiempo y va siendo más grande el hueco de tu nombre, los minutos cargados de tu piel, del canto rítmico de tu corazón, de todo lo que ahora nada en mi cerebro y te lleva y te trae como el flujo y reflujo de una marea de sangre, donde veo rojo de dolor y de rabia y escribo sin poder escribir este llanto infinito,

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores de sueños, atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes.


lanzaban sus ejércitos contra ellos, pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor y seguía brotando su semilla del vientre de ellas

Las palabras me evaden. Corren. Huyen de mí. Sentada frente al ordenador


Hundo mi cabeza en libros sin poder leerlos. Como bandadas de palomas asustadas se alzan las palabras cuando me acerco. Sólo sus alas oigo. Sólo percibo la belleza que las habita. Una que otra regresa. Se posa a mis pies


Managua, Sal en la herida Garras En carretas de bueyes bajan despedazados árboles hacia anónimas piras funerarias Transeúntes oscuros ambulan orillas bordeando muertes involuntarias

Dónde escondo este país de mi alma para que nadie más me lo golpee? Nicaragua herida sangra lodo por las llagas abiertas de su corazón?





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