miércoles, 30 de octubre de 2024

24-08-30 Fin de Altea.

 


Ya nos llega el final del verano. Que coincide con la salida de Altea, y la vuelta a Madrid. Este año algo antes porque este sábado 31 de agosto tenemos cambio de huéspedes en Lupiana, huéspedes por quincena. Termina una familia con mastín, y con dos hijas que han estado estas semanas de fiesta, y ahora tenemos a una pareja que durante quince días estará teletrabajando. 

En teoría los cambios se podrían hacer con Jesús y con Consuelo, pero es necesario pasar. De la casa yo hago las lavadoras y pongo camas, Consuelo limpia, aspira y ordena. Del jardín hago casi todo, intento que Jesús haga lo mínimo (le estoy pagando menos de lo acordado, intentando hacer yo todo...de 50 a 25, en una situación algo ambigüa porque no la hemos llegado a hablar). Así que este sábado me tocará repasar el jardín, la piscina.....

Un verano naútico, le he dedicado muchas mañanas a preparar el barco. Es el único mes que estoy por aquí y es necesario compensar lo que no llego a hacer a lo largo del año. Y casi todas las tardes hemos salido a navegar, este año hasta tarde, varias navegadas nocturnas. 

Algo de deporte, no demasiado, demasiado calor. Un verano que le he metido 4 kilos al cuerpo y y dejado de tener aquella figurita después del viaja de Atenas. Hay que volver a cuidarse. 

El calor ha sido lo más duro, ha hecho un calor insoportable, y Altea en este sentido se lleva la palma. Insoportable porque por las mañanas nos se podía hacer nada de nada, era como si estuviéramos permanentemente debajo de una bomba de calor. Me gustaría estar en otro sitio, quizás en próximos años pueda hacer algún tipo de planteamiento....otro elemento negativo es mi relación con Carmen abuela, cada vez más distante, hay un mutuo desprecio que envuelve todo, a pesar de que cuidamos muy bien las apariencias se palpa, se nota...y me es muy desagradable jugar a la normalidad. Durante el año apenas la veo, esporádicamente en alguna celebración familiar.

Altea, quiera o no es relacionarme con la familia de Mónica, con la que cada vez me siento más distanciado. Con Carlos y Carmen la relación es prácticamente nula, no hemos hablado durante los quince días que han estado, sólo saludarnos. Con Marina...en el estado predepresivo en el que está ...ahí hemos estado, y con Carmen madre ya lo he dicho. Y Fernando se nos ha metido en casa, con él mejor, es un abuelo tacañete, pero sabes a lo que va, es transparente. Mi opción de ocuparme de Altea y de estar pendiente de su mantenimiento ha sido bastante frustrante, al final en la piscina se ha hecho lo que decidieron Carlos y Carmen, y ellos lo han gestionado...el resultado ha sido pésimo, la piscina con manchas, con una capa de porquería que no se quitaba y con carmen madre flotando y flotando con todo tipo de estropajos.

Carmen y Carlos llegaron del 15 al 25. Mientras tanto con Marina y Carmen.

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Onfray, Michael. Teoría del viaje.