Un a obra que me gustó. Tres Riders que entregan paquetes, frente a una máquina que va entregando los envíos.
Tres perfiles muy diferentes. El más jóven, inmigrante marroquí, sin ningún vínculo en el país, el único un amigo aparentemente muerto, el único referente es su bici abandonada junto a la máquina de encargos. El segundo un nativo, tuvo un desliz con una chica y al tiempo apareció embarazada, no habla su lengua. Durante toda la obra está pendiente de su hija, recién nacida. Sus padres le han abandonado, su única alternativa es trabajar de biker; recuerda continuamente a su hija, está hablando siempre de ella. Un chaval irresponsable, de familia acomodada, que asume una responsabilidad, está perdido, lo único que tiene es su hija.
El tercero es un tipo mayor, con problemas de visión, que sólo ve frontalmente. Se cae contínuamente de la bicicleta, está conviviendo con una señora mayor, han huido, no tienen nada, pretende conseguir algo de dinero para poder dormir una noche en una pensión.
De los tres, dos personajes perdidos, sin nada que les ate, salvo su supervivencia, uno vinculado a la bicicleta de su amigo desaparecido, y otro a una mujer mayor que le trata como un niño, y parece que le utiliza para poder escapar. El tercero sólo con un bebé, no tiene ni el respaldo de su pareja, a la que no entiende, y que es una irresponsable.
La obra va pivotando sobre la historia de estos tres personajes, que interaccionan entre ellos como ciclistas, pero nada hay definitivo, al final se separan sin más, siguen perdidos.


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