Por fin, después de dos intentos fallidos hemos sacado el barco. Además esta ocasión era bastante especial, y que la última vez, cuando lo íbamos a votar, aparecieron unas ampollas muy sospechosas que parecían ósmosis. Parecía que el barco no estaba completo, o que siempre estaba ese “cáncer” latente. Era importante averiguarlo.
Desde el primer momento que lo sacamos supimos que eran unas ampollas que se producían encima del gelcoat, junto a la fibra de vídrio en las capas de pintura que el barco había ido recibiendo en estos años, era cuestión de lijar, desgastar las capas superficiales, y empezar de nuevo. Así lo hemos hecho. Pero la operaión ha sido peliaguda porque lijar esas capas ha sido difícil. Al final contrataos a un chaval colombiano, empleado, a veces, de Mamadú, El jardinero senegalés que tenemos en Altea. Felipe era su nombre.
Felipe ha sido un referente en toda esta operación.
Animoso,divertido, charlatán. Un tipo de treinta y dos años con un perfil “limite”. Muy desinhibido, que decía cualquier cosa que se le ocurría. Pero muy currante. Ha lijado toda la parte inferior del barco, en una posición de agachado, casi tumbado muy incómoda.
La única pega es que había que recogerle y llevarle a Calpe, al final del pueblo, en la playa de levante…y atravesar Altea, Toda la operación la hemos hecho en el Varadero del Altea.
Con una vida completamente diferente a la mía. Es otra realidad. Vive al día, no ahora, no hay mañana….y está tranquilo, es disfrutón. Ha sido un descubrimiento. Ültimamente he tenido encuentros muy “sabrosos” con inmigrantes. Con un peón que me envío Jose a Lupiana, colombiano también. Una vida que hace que nos sintamos absolutamente privilegiados.
Este año “la varada” ha ido especialmente bien. Otros años parecía que estaba al límite de tener algún conflicto con Carlos. También ha sido bastante especial. Lo sacamos un lunes, que coincidió con el gran apagón, como no podíamos trabajar con la lijadora decidimos coger el barco de Marga y salir a navegar. Una tarde preciosa con el Sibius, con sensaciones encontradas, hacía más de un año que no lo cogía.
Carlos estuvo implicado con la “lijada” hasta el miércoles 30 de abril que se fue a Alicante a pintar el piso de Andrea….le tiene subyugado…Yo me quedé con Felipe, y estuvimos lijando hasta el sábado. Felipe se dió gran paliza, yo estuve tapanando agujeros con masa de epoxi, bastante laborioso, parecía que el barco tenía el casco lleno de eccemas, que iba rellenando y lijando. El sábado por la tarde ya le dimos la primera capa de epoxi a todo el casco. por la tarde la segunda (esa noche Mónica quedó con los Cano, y cenamos juntos en Campomanes). El domingo por la tarde, me iba a ir pero estaba Diego-sobrino y Mónica se fue a Madrid con él. Aproveché a quedarme…si Carlos no aparecía el barco estaría más días en el varadero y la factura iría a subir, era mejor asegurar. Carlos me echaría una mano el martes con la patente.
El que estuviera yo sólo y me diera esa currada estuvo bien porque me “compenso” con Carlos. Él está todo el año muy implicado y yo nada. E año pasado cuando hicimos la varada se fue creando cierta tensión, un poco porque seguir continuamente sus indicaciones
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