lunes, 5 de agosto de 2024

24-07-22 Ría de Arouxa

 Este año, después de lo de China, de lo gastado en Pinilla, y de los pagos a hacienda, no estábamos para hacer viajes...pero teníamos un as en la manga. Hace ya ocho años en nuestro aniversario de bodas, de plata. Carmen nos regalo un cheque regalo del Corte Inglés de 1200€, que no habíamos utilizado aún. Lo habíamos intentado utilizar, pero los precios son tan desorbitados que cuando lo consultábamos siempre veíamos alternativas más baratas. Este año decidimos utilizarlo, siempre con miedo a que caducara o se devaluara. La idea era acercarnos al norte, y no sé muy bien pero tuvimos la idea de Pontevedra, las Rías bajas. 

Me acerqué al Corte Inglés, sólo (parece que esto de los viajes lo organizo sólo, Mónica nunca se implica, ni busca nada, creo porque esto de la informática e internet se le apodera). Con un sistema penoso en el Corte Inglés fuimos buscando pueblo por pueblo alguna opción. Después de desechar hoteles "industriales" llenos de estrellas, decidí por el mas caro, un Pazo en la ría de Arouxa. ( 650 por cuatro noches con desayuno, nos queda otra tirada para el próximo año)

Desde hace mucho esta ría había sido un referente escondido, ahí estaba la sede de "Fuerza6", donde habíamos hecho las prácticas en el pantano de Valmayor, o las aguas por donde antes navegaba el "Open 5", ese gran barco que tuve durante varios años.... Había oído hablar, y me había imaginado. Esta era la ocasión para visitarlo.

había pasado antes por aquí, en este tipo de viajes que he organizado estos años, de mucho coche, y muchas visitas....(cuando se lo comento a Mónica me dice que siempre les llevaba de un lado a otro sin parar). La idea ahora es distinta, es estar tiempo, estos cuatro días y disfrutar de la zona. Tengo que aprender a viajar tranquilo, disfrutar de lo que hay, sin prisas. También es lo que me pide ahora el cuerpo.  Voy cambiando y viendo las cosas de otra manera. También porque antes, cuando trabajaba, estaba todo el día metido en el instituto, tenía ganas de viajar, moverme, ver. Ahora más asentado aquello ha ido desapareciendo. Tengo la sensación de estar.

Quizás porque mi actitud antes las cosas ha cambiado, ha dejado de ser activa, a ser contemplativa. 

Al principio los 700 kilómetros de viaje nos echaron para atrás. Aunque no se nos hicieron demasiado largos. Hemos venido con el Espace, que está en las últimas...y lo que me está costando cambiar de coche. Con la incertidumbre si nos aguantará todo el viaje. 

El Hotel, un Pazo antiguo reformado, de granito, sólido, algo pasado de moda, a Mónica le ha encantado. Nada mas llegar no metimos en la piscina. La habitación espléndida. 


Esa noche nos acercamos a Villagarcía de Aoruxa. Me sonaba muchísimo. Los publos son humildes, con casas dispares, cada cual a su estilo, todas reforzadas sus paredes ante el agua; granito, azulejos, uralita, tejas....y a cuál más ostentosa. Hablan del feismo gallego. Pero son pueblos llenos de vida, de gente, de pequenos negocios. El puerto de Villagarcía grande, con barquitos, nada ostentoso, qué diferente de los mediterraneos que parecen una exposición tirada al sol. Aqui se utilizan, están gastados, navegados. Solo en el centro del pueblo hay casas con cristales rotos y paredes desconchadas. El nivel no es alto, pero da la sensación que es de verdad, gente trabajadora que madruga, nada turístico. Y lo poco que hay, restaurantes que han puesto en el puerto, vacíos, muertos, a punto de abandonarse.  Parece que el clima lo determina todo y la vida se hace en el interior, en el refugio de las calles entreviradas. 

Al día siguiente, día de playa. Vamos a la que está más cerca del hotel. A la playa de Das Sinas. Una sorpresa, la marea estaba baja, y entre rocas de granito vamos dando un paseo muy agradable... Después de recorrerla nos bañamos, Mónica tiene la iniciativa que es capaz de meterse y nadar un rato. Yo me meto sólo al final, cuando no puedo de calor. Después, en una terraza detrás de la playa "La sirene" me tomo un vino.  Poca gente, ambiente muy agradable. Nos acercamos a comer a un barcillo que había al lado, habíamos tomado un café por la mañana. "Bahía las salinas". Yo tomo un menú, de pez espada con patatas. Mónica unos chipirones...todo buenísimo....La playa se ha llenado. Nos volvemos al hotel a echarnos la siesta. 

Por la noche nos acercamos a la Isla de Arouxa, descubrimos al "Faro de Punta Cabalo". Precioso. Nos impresiona, nos damos una vuelta y vemos el atardecer en "Con de tres Pes"...un sitio mágico. paseamos.

Ya oscurecido decidimos acercarnos a Cambalos, algo lejos, llegamos tarde, justo cuando están a punto de cerrar. Cenamos junto al Albergue. Comida rica, mejillones y una revuelto de algas, algo insípido.


Después vuelta por el pueblo, precioso. Casas de granito, de piedras rotundas. Una enorme plaza, también de granito alrededor de un palacio. Impresiona.


Al día siguiente, 25 de Julio, Santiago apostol. Vamos a la playa de la Lanzada. Enorme, larga, también con piedras de granito, el agua muy fría, baño y paseo, largo...largo. Cuando el sol aprieta vamos a San Senxo, para conocerlo. Llegamos en hora de canicula, insoportable estar en la calle. Comemos en un pequeño restaurante que tardan una eternidad en atendernos. El pueblo bonito, el calor asfixiante. Volvemos al hotel para dormitar.




Por la tarde aprovechamos para ir a Santiago el día del patrón. Bullicio, gente, todo lleno. Dejamos el coche en un parking y entrecallejeando llegamos a la plaza del Obradoiro, espléndida. La canícula del día la sustituimos por fresquito de chaquetita. Muy divertido el ambiente de las calles. Emocionante como siempre llegar a la plaza del Obradoiro, lleno de mochileros y ciclistas con cara de satisfacción. 
La ciudad está viva, llena de gente joven de fiesta. Nos encantó. Y de gente divertida bailando y haciendo música en la calle. Nos equivocamos cuando elegimos para cenar un sitio "muy chulo", nos mantuvieron esperando una hora...La conclusión del verano es no cenar en restaurantes.....caro y mal servicio.




Al día siguiente, el último, decidimos volver a la playa de la isla de Arouxa. Nos había encantado, y era el momento perfecto para disfrutar de ella. A Mónica le está encantando bañarse en agua fría, y allí estuvimos en una playa que había dejado la marea baja bañándonos entre rocas y algas....el lugar de ensueño. Lo disfrutamos. 
Para comer volvimos a la playa de "Das Sinas", el sigio merece la pena y acertamos al pleno. Por la tarde volvemos a Cambalos, el pueblo merecía un paseo. Aperitivo en el parador, y paseo por el pueblo.

Al día siguiente volvíamos a Madrid...oyendo al doctor Enric Benito, hablar sobre la muertre. 


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Onfray, Michael. Teoría del viaje.